“Francys H.H.Iribarne” Celebrará sus 50 Años como Centro de Formación. Tres Generaciones dedicadas a la enseñanza. Un Referente en Málaga con centros de formación en Málaga y Antequera. Especializado en Cursos de Peluquería, Maquillaje, Estética, Uñas Artificiales, Peluquería y Barbería.

 

Los “Desfiles de Peluquería de Fantasía” demostraran que la Peluquería es un Arte.

 

La referencia más antigua que se tiene sobre la existencia de cuidados cosméticos en el pelo nos remite a Egipto, donde se empezaron a realizar los cambios más significativos en cuanto a la cosmética capilar. Los sacerdotes y los miembros de la elite gobernante cuidaban su cabello jugando con diferentes peinados y tonalidades utilizando incluso pelucas. Otro gran aporte de los egipcios fue en cuanto a la coloración ya que descubrieron la utilidad de la henna, que les permitió obtener colores rojizos y caobas.

 

El maravilloso desarrollo griego también abarcó el cuidado personal. Los griegos hicieron del culto a la belleza algo fundamental. Los peinados tenían muchos detalles, de los que tenemos referencia gracias a las estatuas, que nos muestran mechones cortos que rodeaban la frente o melenas largas recogidas y mucho movimiento expresado a través de la ondulación del pelo. Por primera vez, aparecen las escuelas de peluquería.

 

El Imperio Romano fue heredero directo de los gustos griegos. Adopó el concepto de la belleza física y la preocupación por ver cómo lucían sus cabellos. Un impacto para las mujeres romanas ocurrió cuando vieron a las cautivas que trajo Julio César de las Galias, quienes lucían unos hermosos cabellos rubios queriendo imitarlos. Este hecho originó muchas pruebas para aclarar el tono del pelo, predominando el compuesto de sebo de cabra y ceniza de haya. Los peinados fueron variando, y esto es natural teniendo en cuenta la larga duración del Imperio Romano y la influencia que fue recibiendo de los diferentes pueblos que iba conquistando. Ya en esta época, se practicaba la peluquería en forma permanente, surgiendo especialidades de peinado, color, postizos, etc…

 

Durante la Edad Media lo que sería posteriormente la poderosa industria de la belleza apenas avanzó. La actitud era muy recatada y las mujeres se limitaban a usar sus cabellos con una sencilla raya al medio, con trenzas que rodeaban sus cabezas. No se buscaba demasiado el cambio en el color del pelo, porque no era muy bien visto. Además existía la costumbre de usar túnicas que cubrieran totalmente la cabeza, lo que contribuyó a impedir un desarrollo considerable de la peluquería en esa época.

 

En el Renacimiento las cabelleras femeninas comienzan a ser el centro de la creatividad de los peluqueros, creando peinados mucho más sofisticados y utilizando numerosos accesorios: redecillas, coronas, trenzas postizas, joyas entrelazadas… La cosmética facial toma un impulso importante y son numerosas las cremas y los ungüentos, muchos de los cuales son traídos de países lejanos. Por primera vez se puede hablar de una moda bastante extendida por Europa impuesta por las venecianas y el gusto por el pelo rojo se extiende sorprendentemente fuera de Italia. Para conseguir ese tono se realizaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre. Luego los cabellos eran expuestos al sol para que actuara la mezcla sobre los mismos. Pero no sólo se limitaron a este color. La mujer ya podía elegir, entre otras tonalidades como el rubio ceniza, el “hilo de oro” o el azafrán.

 

Durante los siglos XVII y XVIII París se convierte en el centro de la belleza que se imponen sus tendencias en el resto del mundo. Las exigencias de los hombres y mujeres franceses son tan grandes con sus peinados que es en esta época cuando el arte de la peluquería adquiere un gran impulso. Se imponen las famosas pelucas blancas, que iban acompañadas de accesorios complicadísimos. Estas pelucas se empolvaban para que lucieran lo más blancas posibles con una mezcla de talco y almidón y para enrularlas los peluqueros enrollaban sus mechas en cilindros que calentaban en hornos de panadería. Así nace la permanente en caliente.

 

El siglo XIX es un siglo fundamental en la evolución de la civilización de Occidente. En 1789 se produce la Revolución Francesa, por lo que el período posterior a ese gran acontecimiento estará regido por su filosofía, que destacaba la sencillez en contraposición a las costumbres nobles que despreciaban los revolucionarios. La tradición de las pelucas es dejada completamente de lado, empezando todos a lucir el pelo natural. Pero en 1867 surge el agua oxigenada que conmocionará a la peluquería, mucho menos agresiva de lo que se venía usando desde los antiguos griegos. Los/as peluqueros/as incrementan las visitas a domicilio, como forma de trabajo.

 

El siglo XX se podría clasificar como muy cambiante. Cada década tendrá su estilo. El nacimiento de los medios de comunicación masivos contribuirá a la imposición del culto a la imagen y de las modas. Nacen, definitivamente los Salones.

 

Ahora en el inicio del siglo XXI ya no se habla de moda sino de tendencia, se intenta sugerir más que imponer y se tiene la libertad de elegir. Esta forma de pensar y de actuar permite a los/as peluqueros/as desplegar toda su creatividad elaborando verdaderas obras de arte.

 

El Centro de Formación “Francys H.H. Iribarne” fue fundado por Dª Clotilde Iribarne Moreno, en el año 1968. Actualmente el Director del Centro es Daniel Hernández Pascual tras 20 años como Instructor del centro y en la gerencia por parte de Antonio Hernández García, emprende con ilusión el reto de superar o bueno, por lo menos, igualar el legado dejado tras la jubilación de Antonio Hernández Iribarne y posteriormente de Juan Manuel Hernández Iribarne

A través de todos estos años de experiencia han ido adaptando todas las nuevas tecnologías que han ido solicitando los profesionales del sector,  adaptando su formación a las necesidades del mundo laboral.

Sus cursos están basados en prácticas reales, donde el alumno/a además de adquirir las capacidades profesionales, aprende la dinámica del puesto de trabajo y el trato al público, siendo su filosofía de formación. Tras 50 años han podido mejorar su sistema de enseñanza, no siendo necesario formar en grupos ya que sus instructores son capaces de adaptarse a cada alumno/a, para poder conseguir lo mejor de él/ella sin que este tenga que verse comparado/a con otros compañeros/as por que todos los alumnos/as tienen sus capacidades y se adaptan a su ritmo de aprendizaje.

Se encuentra Homologado por la Confederación Nacional Empresarial de Centros de Enseñanza y Profesionales de Peluquería y Estética.

Imparten acciones de Formación para el empleo subvencionadas por el Servicio Andaluz de empleo de la Junta de Andalucía y cofinanciadas por la Unión Europea a través del fondo Social Europeo.

El Centro de Formación “Francys H.H. Iribarne” celebrará durante el Quinto Aniversario de la Convención Internacional de Tatuaje de Málaga sus Primeros 50 Años, en los que sus Tres Generaciones de Instructores han transmitido sus conocimientos en Málaga.